Con el entorno del Hotel Colonial de San Nicolás, Laurencio Adot presentó un adelanto de lo que será su colección primavera verano 2010-2011. La apertura estuvo a cargo de la impactante Ingrid Grudke, verdaderamente un monumento a la mujer, con una altura que da escalofrío y una belleza impecable, enfundada en un microvestido de pailletes negro y plata, con una espalda escotada hasta el suspiro.Después, una serie de vestidos cortos en gasa devorée hicieron honor al calor y al verano, con infinitos colores vibrantes, y el vaporoso movimiento de volados estratégicamente ubicados para dar fluidez.
Cuando el último corto desapareció, volvió a deslumbrar en la pasarela Ingrid con un espectacular vestido largo en gasa devorée y satén de seda natural, de impecable corte, con un solo hombro, marcando la cintura con una faja llena de pailletes dorados.
A este le siguieron otros 4 o 5 vestidos largos, ninguno tan fascinante ni deslumbrante; demasiado tradicionales a mi gusto y con drapeados por demás, que no tenían ninguna coherencia entre sí.
Y como cierre, las novias, de cortes clásicos, con texturas mas o menos modernas, que no generaron en mi el impacto esperado de los inmaculados blancos y los destellantes bordados.
Fue una pasarela que, descartando la elección de géneros de los cortos de inicio, y la imponente prescencia de Ingrid Grudke, no sobresalió a nivel diseño, y dejó a todo el mundo con un deseo de ver mas, por la poca cantidad de modelos presentados.
Ojalá la próxima vez que Adot se presente en el interior, lo haga con mayor cantidad de modelos, y respete el horario de inicio, ya que después de 1 hora de demora, los 20 minutos de desfile dejaron descontenta a la mayoría del público ávido de ver mas.
Desfile Laurencio Adot
Etiquetas:
moda tendencias fashion
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)






0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada